Reflexiones

El 18 de marzo del 2020


Resulta extraño que ese coronavirus solo toque al ser humano. Yo, que tengo la suerte de vivir en el campo, veo como la naturaleza está desarrollando todos sus adornos primaverales, como las flores están brotando, las mariposas voleteando, los árboles se cubren de hojas y las grullas ya están de vuelta, todo eso con un mes de antelación con respecto a los años anteriores: una naturaleza completamente ajena a lo que les pasa a sus colegas humanos.

Para mi, ese es el mayor tema de reflexión de esa pandemia que durará un mes ó dos y que se irá, como se fueron la gripe aviar o el SARS. ¿Cuál es el significado de la propagación de un virus que ataca solo a los humanos, que tumba a las economías mundiales, que nos devuelve a nuestra dimensión que es la de una total dependencia de nuestro entorno y del Universo, que nos hace dudar de la idoneidad de nuestros valores? A ver si esta vez lo pillamos o si será necesario otro virus de gripe para hacernos ver la arrogancia de nuestras creencias acerca de nuestra importancia, de nuestra prioridad absoluta sobre el resto de la naturaleza.

Podemos considerar que ese virus es una plaga, y así lo catalogará la inmensa mayoría de la población aterrada de manera desproporcionada teniendo en cuenta su letalidad; pero sería una prueba más en contra de nosotros, una prueba certificando que no hemos entendido el mensaje profundo que no es otro que una llamada a restablecer la armonía con nuestra Tierra y nuestro Universo, una armonía que pasa por respetar la naturaleza y reconocer nuestra completa dependencia de ella para nuestra supervivencia. A ver si por fin somos capaces de reconocer que no somos superiores a nada de ese planeta, solamente diferentes, únicos e igual de importantes que cualquier otra creación del Universo.

No haría falta cambiar mucho de nuestras vidas para lograrlo, ni cambiar de aspecto ni renunciar a los progresos de la modernidad. Solo haría falta dar un paso atrás para ajustar nuestra relación con la naturaleza desde una perspectiva más respetuosa, una perspectiva que consistiría en preguntarnos antes de hacer algo "¿cómo puedo hacer lo que quiero hacer sin dañar al planeta?"